Una pizca de Cine, Música, Historia y Arte

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miércoles, 8 de marzo de 2017

La historia de "El amor Brujo" de Manuel de Falla



Recién estrenado el siglo pasado, la famosa "bailaora" sevillana Pastora Imperio (abajo a la izquierda), una de las figuras sobresalientes de nuestro flamenco, manifestó a Manuel de Falla, su deseo de que creara para ella una obra clásica en la que se fundieran el baile popular y la etiqueta de  una obra orquestal. Falla asumió el reto y junto al dramaturgo Greogrio Martínez Sierra, estuvieron estudiando la forma de bailar de Pastora Imperio a la vez que rebuscaban entre las leyendas e historias del pueblo gitano que generación tras generación iban pasando oralmente de padres a hijos. Por supuesto la historia necesitaba de elementos intemporales para resultar atractiva, y para eso no hay mejor ingrediente que el amor y la muerte, aquí mezclado con las dosis justa de magia y encantamiento. Así nació, "El amor brujo", la historia de la gitana Candelas y su amor imposible por Carmelo por culpa del celoso fantasma de un antiguo amante.


La bella y apasionada Candelas, había amado con locura a un gitano malvado y celoso a la par que fascinante y atractivo, a pesar de la vida infeliz que este gitano daba a Candelas, cuando este muere, ella no puede olvidarle y su sombra le persigue tenazmente; el recuerdo de su persona se vuelve hipnótico hasta el punto de parecerle un ente real que la persigue, un celoso fantasma que la hace pensar que puede que  aquel amor no se haya ido del todo y que la sigue amando y a la vez controlándola y juzgando sus actos. Su vida parece estar así dominada por un espectro que solo existe en su cabeza. Pero la naturaleza se impone, llega la primavera y el apuesto Carmelo empieza a rondar a esta bella y atormentada mujer, que si bien no rechaza ese nuevo amor, es incapaz también de dar el paso definitivo dada la obsesión con el pasado que la atenaza cada vez que Carmelo trata de seducirla. Carmelo urdirá una estratagema para vencer el maleficio que la aparta del amor de Candelas. Sabe que aquel amante del pasado era un mujeriego empedernido y que no sabía renunciar a una nueva aventura, así convence a la bella Lucía para que flirtee con el espectro y le haga olvidar por unos momentos sus celos. Lucia, curiosa acepta el reto. Así, cuando Carmelo vuelve a seducir a Candela se aparece como siempre el vigilante fantasma de aquel antiguo amante, pero esta vez se encuentra en el camino a la preciosa Lucia, que sabrá engatusarlo y distraerlo, momentos que Carmelo aprovecha para convencer a Candela de su amor y lograr ese beso perfecto que borrará de una vez por toda el maleficio que nublaba el corazón de Candelas.

La obra se estrenó en 1915, por supuesto por Pastoria Imperio, pero para alcanzar su forma definitiva tendría que sufrir numerosas modificaciones, hasta presentarse en el formato actual en 1922, fecha en la que obtuvo un clamoroso éxito en Paris.

El biografo de Falla, Burnett James, explicaba:

"La música surgió de las raíces y de las canciones y de las danzas de los gitanos andaluces y lleva en ella la mayor parte del tiempo una cualidad extrañamente primitiva; o más bien, un tipo de elementalismo emocional y espiritual contenido dentro de un envase técnico y estilístico altamente sofisticado. Hay también un sabor oriental frecuente, que no debe sorprender en vista de los muchos aspectos del flamenco que se sabe y se reconoce que derivan de lo oriental... Falla comprendió, aunque todavía no había estado allí, las diferencias significativas entre Andalucía y la Andalucía gitana y compuso de acuerdo con ello. Pero el compositor no utilizó ni una sola tonada tradicional, andaluza o gitana, aunque empleó con gran habilidad y comprensión varios de los ritmos de la danza popular. En cuanto al material temático, se mantuvo fiel a su propia creencia de que la música folclórica es más valiosa para el músico cultivado que no usa tonadas folclóricas auténticas, sino que llega a "sentir" su espíritu y esencia y de este modo les permite inspirar sus propias composiciones, pero no apoderarse de ellas... El carácter místico, misterioso y modal de El amor brujo imprimió un sello particular en esta música, pues derivaba del propio corazón de la materia que fue su objeto"

En la foto de cabecera podemos ver a Cristina Hoyos y Antonio Gades en la película "Amor brujo" (1986) que Carlos Saura dedicó a la obra de Falla, y de la que a continuación dejamos un fragmento con la espectacular "Danza ritual del fuego" y "La canción del fuego fatuo":






Y por cambiar un poco el registro habitual aqui os dejo la versión pianística de la Danza ritual del fuego en manos del gran Arthur Rubinstein:






Las imágenes han sido tomadas de las siguientes páginas:
https://www.academiadecine.com/agenda/index.php?id_s=4&id_ciclo=98

http://losfardos.blogspot.com.es/2013/08/pastora-imperio-madre-con-nombre-de.html

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